Seis décadas en el mismo barrio. Dos generaciones con la misma obsesión.
Con solo 15 años, en la Barcelona de finales de los cincuenta, José Botello empieza a trabajar en talleres de chapa y pintura. No hay atajos posibles: el oficio se aprende con las manos, observando a los mejores y repitiendo hasta que el resultado no deja margen a la queja.
A lo largo de las décadas siguientes, José construye una reputación sólida como uno de los planchistas más meticulosos de la ciudad. Aprende que el acabado perfecto no es cuestión de materiales, sino de actitud ante cada trabajo.
Barcelona · 1965 · José Botello, fundador
Maestro y aprendiz · El oficio se transmite
Javier Botello no llegó al oficio por obligación ni por inercia: heredó de forma natural la pasión de su padre por los automóviles. Esa afinidad se convirtió en una decisión consciente: aprender la técnica directamente al lado de José, como aprendiz junto a su maestro.
No en un aula ni con manuales. En el taller, codo con codo, con el mismo nivel de exigencia que José se había impuesto a sí mismo desde los quince años. Esa es la única escuela que Planchistería Glorias ha conocido.
En 1996, José y Javier Botello dan el paso definitivo y abren Motor 96 en el barrio de El Clot. Un nombre, una sociedad y una apuesta compartida. El negocio no nace de una sola mano: es el resultado de un proyecto construido entre los dos, con todo el bagaje técnico que José acumuló durante casi cuatro décadas de oficio.
Con el tiempo, Motor 96 evoluciona y pasa a llamarse Planchistería Glorias —la referencia que conocemos hoy. El nombre cambia; la exigencia, nunca. Taller VIP Concertado con Mapfre, Generali, Reale y Verti.
Pintura STANDOX · Sistema espectroscópico
Segunda generación al frente. El mismo oficio. La misma obsesión por el detalle.
En Planchistería Glorias trabajamos desde la honestidad con los clientes, a la perfección en los detalles de cada uno de nuestros trabajos.
Más de 65 años de oficio familiar. Tradición artesanal que ninguna tecnología puede sustituir.
Igualación de color espectroscópica. El ojo no debería notar la diferencia. Garantizado.
Presupuesto cerrado desde el primer día. Lo que acordamos es lo que pagas. Sin sorpresas.
Trato directo, sin intermediarios. Conocemos a nuestros clientes por su nombre, no por un expediente.
Cada herramienta en su sitio. Cada proceso bajo control. Así se consiguen resultados repetibles.